Neuroimagen y acupuntura en el deterioro cognitivo postictus

Cada año, aproximadamente 12,2 millones de personas reciben por primera vez el diagnóstico de ictus en el mundo. El ictus isquémico representa alrededor del 87 por ciento de todos los casos y constituye, entre los adultos, la primera causa de discapacidad permanente y la segunda causa de muerte a escala global.

Dentro del amplio espectro de secuelas que este evento neurológico puede dejar, el deterioro cognitivo postictus —conocido en la literatura anglosajona por el acrónimo PISCI, del inglés post-ischemic stroke cognitive impairment— ocupa un lugar de creciente preocupación clínica. La lesión isquémica no solo interrumpe el flujo de sangre en un territorio cerebral determinado; también compromete redes neuronales distribuidas que sostienen la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas, dejando en muchos pacientes una huella cognitiva que persiste incluso cuando los déficits motores han remitido.

En este contexto, la acupuntura ha ido acumulando evidencia como intervención coadyuvante en la rehabilitación neurológica postictus. Sin embargo, hasta fechas recientes, los trabajos disponibles se habían concentrado casi exclusivamente en medir sus efectos a través de escalas clínicas y pruebas neuropsicológicas, sin adentrarse en los mecanismos cerebrales que podrían explicar esas mejorías.

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