¿Por qué es mejor la acupuntura frente al Botox para el tratamiento del dolor masticatorio miofascial? A propósito de un ensayo clínico

Hay dolores que no gritan, pero tampoco desaparecen. El dolor miofascial masticatorio (DMM) es uno de ellos: sordo, persistente, instalado en los músculos que usamos para masticar, hablar y gesticular. Se presenta en entre el 10% y el 68% de los pacientes con trastornos temporomandibulares (TTM), y su naturaleza multifactorial lo convierte en uno de los retos terapéuticos más complejos de la odontología contemporánea.

Frente a este escenario, dos intervenciones han ganado protagonismo en los últimos años: la toxina botulínica tipo A (BoNT-A), conocida popularmente por sus usos estéticos pero con un perfil farmacológico analgésico bien documentado, y la acupuntura tradicional china, cuya vigencia clínica sigue siendo objeto de debate —y también de creciente evidencia—. La pregunta que muchos clínicos se formulan es inevitable: ¿cuál de las dos funciona mejor cuando el músculo simplemente no cede?

Para responderla con rigor, el equipo de De La Torre Canales et al. (2021) diseñó un ensayo clínico aleatorizado que, por primera vez, enfrentó directamente a estos dos enfoques terapéuticos en pacientes con DMM refractario, incorporando además un grupo control de solución salina. El resultado es un estudio que vale la pena leer con detenimiento.

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